Con la llegada del otoño, uno de los “buenos propósitos” para el nuevo curso ha sido la de apuntarme al gimnasio. No es la primera vez que lo hago: allá por 2005 estuve durante unos meses yendo a uno. Y con bastante constancia, por cierto. Hasta que se me acabó la constancia, y me di de baja. Pero lo cierto es que, antes de eso, jamás había ido a uno.

Realmente no tengo unos objetivos predefinidos con mi asistencia al gimnasio. Es decir, no pretendo “perder x kilos en x semanas”. Lo que quiero es introducir una rutina de actividad física en mi día a día, que se convierta en una costumbre. Lo otro (mejorar mi forma física y, por consiguiente, perder peso) vendrá, espero, como consecuencia de la constancia. En contra está el cierto grado de incomodidad que supone (hay que buscar un hueco, que en mi caso pretendo que sea a las 8 de la mañana; ir, cambiarse, volverse a cambiar) y que, qué demonios, los principios son difíciles (y más cuando uno no tiene costumbre de hacer actividad física “exigente”). Pero de eso se trata, de vencer esas resistencias y convertirlo en una rutina saludable.

De momento van dos semanas y ahí estamos.

1 comentario

  1. […] Volví al gimnasio y, en contra de lo que podía imaginarse… sigo asistiendo!! Estoy cumpliendo casi al 100% lo de ir dos veces por semana (a ver si en el futuro puedo subirlo a tres). […]

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