Como decía, ayer fui al médico de la seguridad social a pedirle que me ayudaran en el proceso de pérdida de peso. Y la verdad es que el resultado es un tanto decepcionante.
Te pesa, te mide, te da una dieta que imprime directamente desde una web, te dice que “convendría hacer algo de actividad física”… y hala, a tu casa. Y porque insistí en que me hagan un cierto seguimiento (cada dos semanas), que si no, te dan el papelito y tan agusto.
En fin, que no se preocupó el doctor demasiado ni por ayudar a motivar, ni dedicó ni un minuto a hablar sobre posibles causas… ni nada. “Los médicos no están para eso”, dirá alguno. Bueno, si la obesidad está alcanzando cotas de pandemia, y es un problema de salud pública no ya por el propio paciente (que debiera ser suficiente) sino como amenaza al propio sistema sanitario… pues hombre, uno esperaría que el énfasis fuese mayor, ¿no?
Pero bueno, también es verdad que no sería justo decir que mi problema es “culpa” de los médicos. El problema es mío, fundamentalmente, y no se puede descargar en otros la responsabilidad.
No hay comentarios
Deja tu comentario




