Publica Consumer un estudio que revela la apabullante presencia de productos no alineados con una alimentación sana en la publicidad emitida en televisión en horario infantil. Sobre una muestra de 6.300 anuncios de productos de alimentación emitidos en la franja horaria en la que los niños son especialmente sensibles, el 44% son de chocolates y derivados, caramelos y golosinas, productos de bollería y pastelería, embutidos, aperitivos, salsas y mahonesas y helados. Productos, todos ellos, que están en contra de todas las recomendaciones relacionadas con la nutrición saludable debido a su alto aporte calórico y su bajo aporte en otros nutrientes elementales como proteínas, vitaminas, minerales o fibra.

Otro gran porcentaje está relacionado con productos que, sin ser directamente negativos, no deben ser objeto de un consumo excesivo: yogures y postres lácteos azucarados, productos lácteos, cereales de desayuno, galletas o quesos. En realidad, sólo un 2% de los anuncios emitidos estaba relacionado directamente con las recomendaciones vinculadas a una dieta saludable: frutas y verduras, pescados, los aceites, los arroces y las pastas.

Son unas cifras realmente contundentes. Y que dan que pensar en los estímulos que se lanzan continuamente a los niños. Está claro que son los padres los que tienen que educar a los hijos en cuanto a la alimentación se refiere, pero si se considera que la obesidad es un problema de salud pública (la epidemia del siglo XXI) quizás habría que intentar ayudar en esa educación en vez de precisamente lo contrario.

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