Bueno, pues ya pasó el riesgo del fin de semana. Ni frío ni calor. He hecho cosas mejor de lo que venía haciéndolas en otras visitas similares, pero creo que no se puede calificar de éxito. Del 0 al 10, diría que un 4. Es mejor que 0, pero sigues sin aprobar.

Veamos.

  • El viaje de ida, el viernes por la tarde, incluyó casi un litro de cocacola (lata de 33cl + botella de 0,5 l). Había dormido poco la noche anterior y necesitaba cafeína para conducir. Mal, aunque justificado.
  • En el camino, mi mujer compró galletas de chocolate. Fuí capaz de comer sólo una. Bien por mí (lo normal hubiese sido comer medio paquete).
  • Al llegar a destino, a eso de las 9 de la noche, asalté la caja de galletas y comí cuatro galletas Chiquilín. Muy mal. De hecho, cuando las estaba cogiendo, me dije “no deberías hacer esto”. Pero lo acabé haciendo. Así que mal por las galletas consumidas, y peor aún por ser incapaz de contenerme aun siendo consciente de que no debía hacerlo.
  • Por motivos que no vienen al caso, la hora de la cena se retrasó hasta las 11:00 y no había cena preparada, así que nuestros anfitriones sugirieron la típica solución de urgencia: pizza. Hice el propósito de comer alguna ración menos de las que “tocaban” (media mediana) pero, de nuevo, fuí incapaz. El hecho de comer pizza fué más o menos inevitable, pero lo de no dejar alguna ración sí fué evitable.
  • El sábado a la mañana, desayuno. Manzana y zumo. ¡Muy bien! Sobre todo comparado con el habitual despliegue de galletas Chiquilín y Surtido Cuétara que suelen poner éstos para el desayuno, y ante el que no solía reprimirme. Así que estupendo. Al final acabé cogiendo una galletita, pero ni tan mal.
  • En la comida, judías verdes y ternera, con un poco de jamón de aperitivo. Estuve comedido (creo), sobre todo con el pan que es mi perdición. Intenté al menos ser consciente de “voy a intentar hacer durar este trozo toda la comida”. De postre, fresas con yogur. Aceptable.
  • En la cena, de nuevo con los cuñados… burritos. Esta vez sí conseguí frenarme y, aprovechando que había pocas existencias, renuncié al segundo burrito (lo habitual es comer dos), si bien es cierto que había también patatas fritas…. Pero bueno, mientras todo el mundo comía dos burritos y patatas, yo solo uno y patatas. Sé que puede sonar a chiste, y que a dónde pretendo ir con semejante “demostración”, pero la verdad es que obligarme a ser el que menos coma es una novedad, y al menos es un ejercicio consciente de voluntad.
  • Domigo, desayuno… bueno, un zumo y un par de galletas. Lo cierto es que me levanté tarde y ya no era momento de desayunar.
  • Y la comida… paella. De nuevo, procuré moderarme con la ración y sobre todo con el pan. Creo que lo conseguí sólo a medias. De nuevo fruta de postre.
  • Y ya nada, viaje de vuelta (sin ingerir nada). A la cena, tupper de la suegra: pechugas albardadas con cebolla. Fué el fin de fiesta, pero no había nada más en casa, así que no hubo más historia.

Realmente, releyéndolo me queda una peor impresión de la que traía. Para los que lo leen, puede resultar hasta risible; “sólo” he comido media pizza, un burrito, paella, filetón, galletas, casi un litro de cocacola… muy de perder kilos, vamos. Olvidémonos del 4 que me puse antes. Dejémoslo en un 2. Por eso de que sí he comido menos de lo que hubiera comido un fin de semana “de antes” y de que he hecho un par de ejercicios de voluntad. Pero por lo demás… muy deficiente.

Y para el próximo, a casa de mis padres. Otra prueba de fuego. Aunque mi madre, que lee el blog, ya me ha prometido una “exquisita comida ligerita”. Pero la comida de mi madre no es lo que me da más miedo, sino los rincones de su cocina (llenos de tentaciones) y los amigotes y sus cañas. Pero bueno, ¡a por ellos!

5 comentarios

  1. Leo Borj

    Es que solo con leerlo me está entrando un hambre … :)

    Animo.

  2. t3l3c0

    Por algo se empieza hombre. Dí que sí, que no es fácil pero lo conseguirás.
    Ánimo

  3. Camino

    ¿Y por qué no te animas a la Coca Cola light o la Zero? Engordan mucho menos que la “entera”. Eso sí, hinchar hinchan igual por culpa del gas, pero en cuestión de calorías no hay color…

  4. Camino, no soy un “cocacoladependiente” (como conozco a otros). Puedo pasar perfectametne sin cocacola, y de hecho es lo que debería hacer: ni entera, ni light, ni zero (que me pregunto qué coño tendrá eso….).

    Pero sí, las ocasiones en que tome, debería intentar que fuesen de las “buenas” (de hecho, la de medio litro del otro día era light).

  5. Ale

    Yo sí soy cocacolodependiente. Pero entre las 450 Kc / l de la “entera” y las 1 Kc de la light, pos hombre, no hay color. Además, es que las calorías de los “refrescos” azucarados son de las más vacías que hay… no aportan absolutamente nada, pura grasa en estado puro.
    Si necesitas una inyección de cafeína, pos café solo o coca cola light… y sin remordimientos.
    Y de verdad te lo digo, cuando me quite el sobrepeso (if ever) sigo sentando cátedra, hasta entonces, me callo!

Deja tu comentario